Desde el paseo se ven
si a mirar sin ojos te atreves,
los anhelos de una ninfa
y el cuerpo de una sirena.
Si escuchas atento puedes
comprender su buen cantar
y admirando el colorido
comenzar a navegar.
Sin moverse recorriendo
todo el amplio y ancho mar,
sintiendo la brisa fría
¿amable y dulce quizá?.
Si a mirar sin ojos te atreves
puedes hacerte a la mar;
descubrirás los perfumes
comenzarás a soñar.
Una marcha lenta y suave
de oleaje y libertad,
que te mece y acaricia
no es necesario pensar.
Tantos divagares raros
para volver a empezar;
parece tan complicado,
mejor echarse a la mar.
