Se encontraba agotada. Recostada en el sofá con los ojos rojos e hinchados de llorar.
Jorge se acercó sin hacer ruido, sigiloso y tranquilo. Su semblante era de gran preocupación. Verdaderamente se sentía angustiado de ver en ese estado a Ana. Poco importaba en esos momentos nada que no fuera el consolarla.
Tras sentarse junto a ella en silencio la acarició el cabello para acercarla a su pecho en un abrazo cálido. Shuu, shuu, ya esta, susurraba en su oído con tono bajo y pausado.
Ana lloraba de forma tan desconsolada que hasta Tomy estaba triste observándola mientras intentaba de vez en cuando lamer sin éxito alguna de sus manos o las lagrimas de sus mejillas.
Me tienes para lo que necesites. La dijo con voz cariñosa. Siempre estoy aquí princesita.
Una vez dichas esas palabras Jorge cogió su teléfono móvil para realizar una llamada. Buenas tardes, soy Jorge , quiero presentar mi renuncia y que me preparen el finiquito a la mayor brevedad. No me esperen mañana pues no voy a regresar. Un saludo.
Despacito, volvió al sofá color vino junto a Ana que se iba calmando lentamente, ¿tendrás suficiente café para los dos?, la pregunto.
Un esbozo de sonrisa se atisbó en la mirada vidriosa de la joven que recostó su cabeza en el pecho de Jorge.
Daria mi vida por verte siempre sonreír y que seas feliz, pensaba, mientras la besaba en la frente acariciando lentamente su brazo.
AMELY.

