Este es un pequeño fragmento de Encrucijada (mi próxima novela)
(…) Eran viento. Fantasmas flotando sobre una nube de humo. Lo que dijeron no existía así como tampoco sus cuerpos.
A su alrededor un rastro de sangre como única prueba de su cordura. ¿Dónde estaba Sonia? Lo ocurrido escapaba a toda comprensión humana. Su teléfono vibró. Un mensaje de su compañero Edu la sacó de su asombro . Todo fue real.

Estoy detrás del coche rojo -leyó rápidamente tras girar sobre sí misma- (…).
Amely
