Los ojos que vieron el horror
son los mismos que vieron la dicha.
En el interior,
donde resuena el eco de lo perdido,
se escucha el sonido de lo venidero.
Tempestades crean los alejados
con su espada
partiendo oportunidades.
Quizá un soplo de brisa
nueva llegue
y consigo traiga
algo bueno
o cuanto menos
estable y leal.
AMELY
