(…)Si nos ponemos a pensar, las personas son aquejadas con enfermedades sin merecerlas, víctimas de catástrofes, accidentes, violencia, falta de recursos económicos. En algunos casos nadie es responsable de estos hechos, son causas fortuitas que no son esperadas, ni originadas con intencionalidad. En estos supuestos buscamos culpar al destino, al karma, a Dios, a la suerte o el azar. En otros estadios el origen es el ser humano, sea directa o indirectamente, es ahí cuando existe intervención humana en donde se culpa a la sociedad, al otro de las desgracias. Por último en ocasiones el último responsable es uno mismo y esto también supone culparse y castigarse injustamente o de forma desmesurada por errores que bien hubieran podido preverse o bien uno cree que pudiera haber evitado(..)
(…)A veces uno grita por dentro, en su soledad agonizando mientras la vida sigue su curso y la fachada debe ser de absoluta normalidad. Quizá esto llega a normalizarse en el mundo de las apariencias en el que se vive. No hay tantas personas dispuestas a mirarse, tampoco las hay dispuestas a mirar para ver. Algunos pueden decir que esta es una visión negativa del mundo y de las personas. Pues bien, no siempre mi opinión ha sido así, pero tras mi experiencia la conclusión a la que llego es esta. El ser humano no es bueno por naturaleza, es según le interese ser pero tirando hacia la maldad si es eso lo que ve o si su vida es injusta y su entorno hostil. Es cierto que existen personas buenas, altruistas, pero seamos sinceras ¿Cuántas? El ser humano aprende por lo que recibe con sus sentidos, después cuando tiene uso de razón por los conocimientos que adquiere y procesa, por su propia opinión y esquemas mentales, por sus valores y manera de ver el mundo, siendo esto último condicionado por el exterior dado que no es algo que venga con él. Su esencia no es buena ni mala, eso es aprendido y se aprende lo que a uno le enseñan, lo que se percibe y lo que se quiere aprender(…)

AMELY
